Historia del incienso

¿Qué es el incienso?

El incienso es cualquier mezcla de sustancias que al arder despiden buen olor. Proviene del latín “incensum” que significa encender o iluminar.

Nos acompaña desde hace miles de años y nos proporciona entusiasmo, sorpresa, alegría y profunda serenidad. Usado por todas las culturas del mundo, enriquece el corazón de los hombres y reconforta su cuerpo y su espíritu. En respuesta al estrés de nuestra vida, el incienso nos abre las puertas a un nuevo mundo de consciencia y bienestar. Tiene el poder invisible de tocar el corazón del hombre y hacerle sentir la plenitud de la naturaleza.

No es un medicamento pero tiene efectos terapéuticos que permiten la relajación del cuerpo y del espíritu. Es un concentrado de poder invisible que nos ayuda a alcanzar la serenidad y estar en contacto con la naturaleza. 

Un poco de historia

Cuando el hombre aprendió a usar el fuego descubrió que determinadas cortezas, resinas, hojas y raíces desprendían fragancias intensas cuando se quemaban. Le pareció mágico, cosa de dioses.

Egipto

Ya en el siglo  XV a.c.hace 3500 años!en la tumba de la reina Hatsepsut se menciona una expedición enviada al reino de Punt (¿Yemen, Somalia?) en busca de incienso, árboles de incienso y otras maderas aromáticas.  Los egipcios lo conocían como el "aroma de los dioses" y era usado en templos y hogares. Los incensarios abundaban  en los templos, en los palacios y hasta  en las casas más humildes. El jeroglífico de incienso, “Ba”  también significa alma y simboliza el humo del incienso que se alza al cielo como el alma que vuela del cuerpo. 

Los sacerdotes quemaban incienso tres veces al día: olíbano al amanecer, mirra a mediodía y kiphi al anochecer. El kiphi era una mezcla de 16 sustancias, entre las que estaban cálamo, canela, menta, melisa, enebro, alheña, mirra, ciprés, olíbano, salvia, romero, azafrán, cardamomo y musgo… El kiphi continuó de moda entre griegos y romanos y según el historiador griego Plutarco,  “calmaba las angustias, alegraba los sueños y daba ganas de dormir”.

Biblia

El Antiguo Testamento está plagado de referencias a inciensos y aromas. Señor, te estoy llamando, ven de prisa, 
escucha mi voz cuando te llamo.
2Suba mi oración como incienso en tu presencia,
el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde
.Salmo 141

«y Aarón quemará incienso aromático sobre él (el altar); cada mañana cuando aliste las lámparas lo quemará». Éxodo 30:7

“¿Qué es eso que sube del desierto, parecido a columna de humo, sahumado de mirra y de incienso, de polvo de aromas exóticos?   Tus brotes, paraíso de granados, lleno de frutos exquisitos, nardo y azafrán, aromas de canela, árbolesde incienso, mirra, aloe, con los mejores bálsamos…” Cantar de los Cantares 3,6 y 4,13

Cuando los Reyes Magos visitan a Jesús recién nacido le ofrecen los bienes más valiosos que había esa época: oro, olíbano y mirra.

Grecia

Entre los griegos era imprescindible quemar incienso en las fiestas y celebraciones. Era parte fundamental de los espectáculos del teatro, el anfiteatro, las Olimpiadas y en las fiestas y banquetes privados.

Roma

Para crear un ambiente de comunión, durante los espectáculos del Coliseo se quemaban grandes cantidades de incienso. Obsesionados con el olor a rosas, Nerón llegó a soltar cientos de palomas con sus alas impregnadas de perfume de rosas sobre los asistentes a sus fiestas. De los romanos proviene la palabra perfume, per fumun,  que significa aroma que se difunde “a través del humo”.

La Edad Media

En el siglo IV el emperador Constantino hizo del cristianismo la religión oficial del imperio. La Iglesia estaba impregnada de la filosofía estoica  que propugnaba el sufrimiento paciente frente al placer y el disfrute. Estaba mal visto asearse y se prohibieron los baños públicos. Los buenos cristianos se jactaban de su poca higiene pues era señal de resignación. Durante mil quinientos años el mal olor se apoderó de Occidente. Hasta mediados del siglo XIX en Europa se consideraba que bañarse era malo para la salud. Sólo el incienso en la iglesia aliviaba el hedor. Cuando los caballeros Cruzados regresaron de Oriente Medio se trajeron especias y perfumes que se pusieron de moda rápidamente.

El Renacimiento

En el Renacimiento, las clases pudientes empezaron a buscar bálsamos y aguas perfumadas para ocultar su mal olor. Poco a poco se fueron  desarrollando los  perfumes y bálsamos para el cuerpo de los que proviene la tradición perfumífera que ha predominado en Occidente. Tan fuerte era la demanda que un marino de nombre Colón se lanzó al océano en busca de nuevas rutas para aprovisionar Europa de perfumes y especias. Aunque los europeos no empezaron a lavarse hasta el siglo XIX, al menos se perfumaban.

Oriente

Los asiáticos tienen menos glándulas apocrinas y por tanto menos olor corporal. Además, en Oriente la gente nunca dejó de bañarse y las sustancias aromáticas siguieron produciendo  una rica cultura del incienso.  El incienso viajó hasta los confines de Asia y con el Budismo llegó a Japón.

El incienso en Japón

El incienso entró en Japón en el siglo VI. El incienso se usaba en los templos para generar una atmósfera de profundidad y concentración en la meditación y durante los rituales. De los templos pasó a la corte imperial y se fue sofisticando.  Los cortesanos competían por hacer las mezclas de aromas más sugerentes, y siempre había ocasión para quemarlo: para recibir  las estaciones del año, para agasajar a las visitas, para perfumar la habitación en la que se iba a firmar un acuerdo... Los aristócratas y el emperador tenían en la corte su maestro perfumista oficial, como en Europa existía el pintor o el músico oficial.

... La luna brilló de repente entre las nubes, la lluvia paró. Sopló una ligera brisa esparciendo la maravillosa fragancia de las flores. Por todo el palacio, este aroma se mezcló con la increíble y delicada fragancia del incienso que ardía, creando un ambiente mágico....

“La Historia de Genji, el príncipe resplandeciente”

Murasaki Shikibu, s. XI.

Los samurais perfumaban sus armaduras para purificar sus mentes y sus cuerpos y crear  un aura de invencibilidad.  Así, salían a la batalla sin miedo a la muerte. Perfumaban especialmente el casco para que, si caían en la batalla, al cortarles la cabeza se alzara un perfume celestial.  

Las geishas usaban los palitos de incienso para contar el tiempo y así saber qué tarifa cobrar a sus clientes.

Cuando a finales del siglo XIX Japón abrió sus fronteras a Occidente,  llegaron esencias y perfumes europeos. Los maestros de incienso se pusieron a investigar para ver cómo usar estos aceites y perfumes en las barritas y en 1905 apareció el primer incienso a base de aceites florales: Hana no Hana, a base de rosa, lirio y violeta.

Hoy en día los japoneses usan incienso cada día como tributo a los antepasados, para revitalizarse en el trabajo o para perfumar sus casas y los  aromas que eligen se convierten  en parte integrante de la personalidad de su hogar.

¿Por qué es tan importante el olfato?

Las fragancias generan estados de ánimo. Pueden serenar y clarificar la mente, relajar o dar energía.  Los buenos aromas reducen tensiones, los malos las provocan.

Nuestros ancestros paleolíticos pasearon por la Tierra con la nariz alerta siguiendo las estaciones y los frutos maduros.  Podemos distinguir más de diez mil olores diferentes. El sentido del olfato nos conecta con lo más ancestral de nuestra animalidad y con el instinto de supervivencia. La capacidad olfativa reside en la zona límbica de nuestro cerebro, junto a la memoria, las emociones, la creatividad y sexualidad.

Los aromas van directamente a lo más profundo de nuestro cerebro sin pasar por el córtex. Las conexiones de los centros receptores del olfato y el lenguaje son extremadamente débiles. Por eso no hay un vocabulario extenso ni bien definido con el que referirse a los olores. No se puede describir un olor con palabras, está más allá del lenguaje.  Sin embargo un aroma es capaz de traernos a la memoria un lugar y un momento largamente olvidados. Recordar, del latín “re-cordis”, volver a pasar por el corazón.

Intensamente viscerales y emocionales, las fragancias son objeto de una industria multimillonaria. En el mercado los aromas van mucho más allá de las perfumerías. Las empresas saben muy bien que no venderán sus productos a no ser que estos conquisten la nariz de los clientes, y no nos referimos solamente a los jabones  o a la producción industrial de alimentos: el plástico con el que está hecho el cubo de basura está perfumado, la tinta y el papel de los libros está perfumado y hasta la gasolina. Los supermercados y grandes superficies tienen un aroma ambiental diferente para cada sección,…

Los aromas transforman un espacio ordinario a uno ceremonial. Los aromas transforman un tiempo ordinario en uno ceremonial.

Un mal olor impide trabajar con concentración y despierta comportamientos agresivos.

Al preguntar qué habían echado de menos a los cosmonautas soviéticos después del record de  211 días en el espacio, respondieron: “la fragancia de las flores, los ruidos de la ciudad, el olor de la ciudad”.

 

CURIOSIDADES

Celebración de la desconfianza.

El primer día de clase, el profesor trajo un frasco enorme:

- Esto está lleno de perfume -dijo a Miguel Brun y a los demás alumnos-. Quiero medir la percepción de cada uno de ustedes. A medida que vayan sintiendo el olor, levanten la mano.

Y destapó el frasco. Al ratito nomás, ya había dos manos levantadas. Y luego cinco, diez, treinta, todas las manos levantadas.

- ¿Me permite abrir la ventana, profesor? -suplicó una alumna, mareada de tanto olor a perfume, y varias voces le hicieron eco. El fuerte aroma que pesaba en el aire, ya se había hecho insoportable para  todos.

Entonces el profesor mostró el frasco a los alumnos, uno por uno. El frasco estaba lleno de agua.

Eduardo Galeano “El libro de los abrazos” Ediciones P/L@

 

El aroma de violeta se ha resistido al arte del perfumista. Se puede oler durante unos instantes pero enseguida cortocircuita los sensores olfativos y deja de olerse. Al cabo de un minuto o dos, puede volver a sentirse otra vez durante unos instantes.

En muchos lugares del mundo, Borneo, Gambia, Myanmar, Siberia,…  la palabra “beso” es la misma que “olfato”.

Hellen Keller decía que oliendo a la gente era capaz de saber dónde trabajaba.

A los alemanes les gusta el aroma de pino y amanerados, a los franceses les gustan más florales. A los japoneses les gustan suaves, a los hispanos nos gustan fuertes.

Al preguntar qué habían echado de menos a los cosmonautas soviéticos después del record de  211 días en el espacio, respondieron: “la fragancia de las flores, los ruidos de la ciudad, el olor de la ciudad”.

La Bolsa de Tokio libera por las tardes aromas de menta para refrescar y reanimar a los empleados y reducir errores.

Fragancia: un nuevo elemento de diseño interior.